¡Rumbo a Asturias!
Por fin estamos de vacaciones y comienza nuestra semana haciendo ruta por Asturias. Hoy, nos toca levantarnos temprano, para ir hacia el aeropuerto y salir de viaje. Nuestro vuelo sale desde Barcelona a las 9:25 en dirección al aeropuerto de Oviedo.
Allí, tenemos reservado un coche de alquiler para poder hacer nuestra ruta durante los próximos días.
El aeropuerto es pequeño y no tiene ninguna pérdida. El local donde alquilamos nuestro coche se encuentra fuera del aeropuerto, y cuesta un poquito de encontrar, ya que está al otro lado del parking. Tenemos el coche alquilado con la empresa Goldcar, y el local es pequeñito, con una sola persona atendiendo, así que se hace un poquito de cola.
Sobre las 12:30 ya tenemos nuestro coche y ya podemos iniciar nuestro camino, empezando por el oeste de Asturias. ¡nos vamos hacia Luarca!

Hotel y cercanías
Nuestras dos primeras noches las pasaremos en el Hotel Rural Cantexos. El hotel se encuentra en los afueras de Luarca, concretamente en el municipio de San Martín. Se encuentra en una zona con poquitas casas y rodeado de hierba. Estamos seguros de que aquí nos podremos relajar.

Enamorados de la zona, y cansados de tener el culo pegado en el avión, decidimos dar un paseo por una de las calles que salen desde el hotel.
Inicialmente pensamos dar un paseo cortito para poder ir luego a comer a Luarca, pero como nos suele pasar, seguimos andando y andando, y terminamos llegando a Luarca sin el coche.
El camino ha valido muchísimo la pena. Hemos cruzado por diferentes campos, en esta zona rural, dando un paseo tranquilo. El clima ha sido muy agradable, ya que, aunque sea junio, ha estado nublado y ha hecho hasta fresco, para poder caminar.
Para llegar hasta Luarca, hemos recorrido casi 3 km.
Además, al llegar a Luarca, lo hacemos por la parte alta, así que nos quedamos con unas bonitas vistas a la villa.
Luarca
Hemos llegado a Luarca caminando desde el hotel, y la verdad es que el hambre empieza a apretar. Buscamos un lugar cercano y comemos allí. En el hotel nos han recomendado varios sitios, y uno de ellos es en el que comemos. Por suerte, tienen sitio en la terraza.
Comida: La Perla Negra
Se trata de un restaurante pequeño con una terraza cerca de la orilla del Río Negro, con una carta de comida principalmente típica asturiana.
Para empezar nos pedimos unos fideos con mejillones y de segundo un cachopo. Los fideos nos vienen en una cazuela para compartir, bastante grande, que nos cuesta terminar, y el cachopo también tiene un buen tamaño.
Hoy nos apetece un poco de vino, así que pediremos unas copas de vino blanco para acompañar.
Todo es casero y está muy rico, así que podemos decir que salimos muy contentos.
Precio: 48 €

Habiendo comido, empieza nuestra visita a Luarca. Empezamos con el Puente del Beso, nada más salir del restaurante, que recibe su nombre de una leyenda en la que un temido pirata, que fue apresado, se enamoró de la hija del gobernador y estos fueron decapitados mientras se besaban en este puente.

Cruzando el puente se encuentra el Barrio de la Pescadería, conocido por sus pequeñas callejuelas y sus casas blancas con tejados de pizarra. Este barrio consiste en uno de los primeros asentamientos de la villa, en el que, como su nombre lo indica, sus habitantes se dedicaban principalmente a la pesca.
Volteando la calle podemos pasear por las playas de Luarca (Playa Primera y Playa Segunda). Consiste en un paseo muy tranquilo en esta época del año, ya que no están abarrotadas de gente, a diferencia de lo que estamos acostumbrados a ver, y dejan unas bonitas vistas de la costa cantábrica. A lo largo de la playa destacan las pequeñas casetas, que se usaban tradicionalmente como almacenes para guardar objetos de pesca, pero que ahora se han reconvertido como pequeños espacios privados de ocio, o que siguen cumpliendo su función de almacén.


Hacemos el camino de vuelta, atravesando el Puerto de Luarca, para ver el otro lado del municipio.
A través de una cuesta, llegamos al Faro de Luarca, desde el que podremos observar bonitas vistas de la costa cantábrica, principalmente de las dos playas por las que hemos estado paseando.
Y justo detrás del faro podemos ver la Capilla de Nuestra Señora la Blanca, que es un pequeño templo sencillo de origen medieval. Está muy ligada con la tradición marinera del pueblo, ya que durante siglos los pescadores acudían para pedir protección antes de salir al mar.
Siguiendo por la calle, también encontramos el Cementerio de Luarca, conocido por su ubicación espectacular sobre el acantilado, con vistas directas al mar. El cementerio alberga tumbas de personajes ilustres como el premio Nobel Severo Ochoa.
Descendemos por el Barrio del Cambaral, que es uno de los rincones con más encanto de Luarca, caracterizado por las casas tradicionales de pescadores y las estrechas calles, por el que podremos hacer un agradable paseo de vuelta al centro de la villa.
Caminando por las calles del centro terminará nuestra visita a Luarca, donde recordaremos que hemos llegado caminando 3 km desde nuestro hotel, y hay que ir pensando en volver.
Aprovechamos que tenemos que volver a subir arriba del acantilado, para hacerlo por las empinadas calles del Barrio de la Pescadería. Llegando hasta arriba del todo, nos encontramos el Mirador del Chano, desde el que tenemos unas vistas impresionantes hacia Luarca.

Desde allí, volvemos a nuestro hotel, atravesando los campos de vuelta, donde nos podremos dar un merecido descanso en las hamacas que hay en su jardín.
Dormimos en: Hotel Rural Cantexos