Durante todo nuestro viaje a Punta Cana, vamos a hospedarnos en el hotel TRS Turquesa del Grupo Palladium, cerca de la localidad de Bávaro y a unos 30 minutos del aeropuerto.
El motivo de haber elegido este hotel es debido a nuestra experiencia previa en el TRS Yucatán de Riviera Maya, del que quedamos muy satisfechos y del que nos guiamos para encontrar algo muy parecido en Punta Cana.
El hotel
Se trata de un enorme resort dentro de un recinto de aproximadamente 56 hectáreas, compartido por el TRS Turquesa y otros tres hoteles del Grupo Palladium (Palace, Punta Cana y Bávaro). Estar en el TRS Turquesa te da acceso a todos los servicios de los otros tres hoteles, incluidos los restaurantes, aunque si te hospedas en otro hotel del recinto, pierdes la exclusividad de poder entrar en la zona del TRS Turquesa.
Cada hotel tiene su lobby principal y una multitud de edificios (denominados villas) donde se encuentran las habitaciones, que son de diferentes categorías. Se incluye un servicio de buggies para desplazarnos por el recinto, ya que cuando queremos ir a un lugar en específico, puede estar lejos. En cada villa hay un mayordomo, que se ocupará de conseguir todo lo que le pidamos (información, pedir buggies para movernos, reservar restaurantes…).
La zona del TRS Turquesa es la única que es exclusiva para adultos.
El resort dispone de 8 piscinas de diferentes formas repartidas por todo el recinto, cada una con su barra de bar, tanto fuera como dentro del agua, y de una playa privada de aproximadamente 1 kilómetro de longitud.
El régimen en el hotel es todo incluido. Es decir, que en los bares podremos pedir todas las bebidas que queramos (alcohólicas o no), y podremos acceder libremente a cualquiera de sus 27 restaurantes, de los cuales, algunos son a la carta, otros son de tipo buffet y otros son food trucks o barras para pedir comida. En cualquier caso, puedes comer todo lo que quieras y levantarte sin pagar cuentas.
Si queremos hacer deporte, encontramos un gimnasio de libre acceso con distintas máquinas. Y si nos queremos relajar, encontramos un spa, que en este caso sí que tiene un coste adicional, en el que nos podremos hacer, también, masajes.
Solamente acceder al hotel, nos piden que nos descarguemos la aplicación del Grupo Palladium, en la que introduciendo nuestro número de reserva, tendremos acceso a un mapa del hotel, a reservar los restaurantes y a poder ver las actividades que se hacen cada día.
En las distintas partes del hotel se hacen actividades a diario para todas las edades. Podemos encontrar actividades deportivas (pilates, tiro con arco, pole dance…), talleres (macramé, pintura, cocina…) y eventos musicales.
Una de las cosas que nos hizo decantarnos por este hotel, es que hay muchas actividades, pero todas son tranquilas. A las 23:00 finalizan todas y se puede dormir tranquilo. Hay otros hoteles en la zona que nos echaron para atrás porque había demasiada actividad musical a todas horas, y nosotros buscábamos algo más de relax.
Hay actividades que tampoco están incluidas en el precio como el Chic, que incluye un espectáculo de cabaret, y el Bingo, que es una actividad que recomendamos ya que es una partida al Bingo durante 2 horas, repleta de juegos y canciones en las que todo el mundo debe participar, y en la que podemos ganar una estancia de una semana en el hotel para 2 personas.
Restaurantes
Como hemos comentado, en el recinto hay 27 restaurantes en total, contando restaurantes a la carta, barras de bar donde sirven comida y buffets.
Algunos de ellos están abiertos para el desayuno y para el almuerzo, ofreciendo buffet. Los restaurantes a la carta solo abren para la cena.
Recomendamos reservarlos con tiempo, ya que algunos de ellos son muy pequeños y se puede hacer imposible conseguir una plaza durante nuestras vacaciones.
Una de las cosas que valoramos muy positivamente, es que al tratarse de un grupo de hoteles español, podemos encontrar distintos productos españoles en los restaurantes, como un jamón ibérico cortado al momento, o aceite de oliva virgen extra.
Aquí os contamos la experiencia que hemos tenido en cada uno de ellos.
Desayunos
Helios Beach Club
Se trata de un restaurante tranquilo, exclusivo para los clientes del TRS, con una gran terraza con vistas directas a la playa.
En el buffet del desayuno encontramos gran variedad de platos: embutidos, quesos, ibéricos (incluyendo jamón recién cortado), bollería, platos dominicanos, ensaladas y platos típicos de otros países (como nachos, o tataki).
En el exterior hay una barra de show cooking en la que podemos pedir huevos, tortillas personalizadas o crepes. También disponen de zumos de frutas recién exprimidos.
En nuestra opinión, la comida es de calidad, en este buffet, y será el que más frecuentemos durante nuestra estancia.
El Capricho
Se encuentra en la parte interior del hotel, y podremos disfrutar de un desayuno dentro del restaurante, o en su terracita con sombra rodeada de plantas. Es exclusivo para los clientes del TRS.
La comida aquí es prácticamente la misma que la del Helios: embutidos, quesos, ibéricos (incluyendo jamón recién cortado), bollería, platos dominicanos, ensaladas y platos típicos de otros países (como nachos, o tataki).
También dispone de una barra de show cooking en el interior, aunque no tiene tanta variedad como el Helios.
Este restaurante, también nos ha gustado. Aunque la comida es prácticamente la misma que la del Helios sí que hay algunos platos que van cambiando, así que es mejor ir visitando varios restaurantes.
Almuerzos
Poseidón
Buffet al aire libre que se encuentra en la zona del Grand Palladium Palace.
Contiene una variedad de comidas de diferentes países, y una zona show cooking donde hacen cortes de carne y pescado a la plancha.
En nuestra opinión, la calidad y la variedad es muy inferior a la que podemos encontrar en otros restaurantes, así que no salimos muy satisfechos de aquí.
Helios Grill Area
Si en algo hemos pecado, ha sido durante los almuerzos. Quizás porqué tanto las cenas como los desayunos eran muy buenos, pero los almuerzos solían ser más básicos en todos los restaurantes. O quizás porque durante el desayuno comíamos demasiado y al mediodía no teníamos mucha hambre.
Esta barra fue la que nos alimentó durante la mayoría de días. En ella se ofrecen varios snacks como nachos, yuca frita o fingers de pollo. También platos más completos como hamburguesas, wraps y hot dogs.
Ni las hamburguesas, ni los hot dogs, ni los nachos han sido los mejores que hemos probado en nuestra vida, pero el hecho de poder comérnoslos en la orilla de la piscina, nos pareció interesante.
Cenas
Las Torres
Este buffet está en la zona del Grand Palladium Palace, frente al lobby, y nos ha sorprendido para bien.
Hay una enorme variedad de comida para elegir: sushi, mexicano, dominicano, mediterráneo, ensaladas… También hay una zona show cooking donde te hacen carne o pescado a la plancha y te puedes montar tus propias hamburguesas. La carne es de calidad y las hamburguesas salen riquísimas.
Hemos cenado dos noches en este restaurante y hemos salido muy satisfechos.
KusKo
Este restaurante a la carta se encuentra en la zona exclusiva del TRS.
Su nombre nos da una pista de que podría ser un restaurante de cocina peruana. Y sí, concretamente se trata de un restaurante Nikkei (fusión entre comida peruana y japonesa).
Somos muy críticos con este tipo de comida, ya que nos encanta, y en este caso, no ha estado del todo a la altura de un auténtico Nikkei. Aún así, tanto el sushi como los platos típicos estaban ricos y no nos podemos quejar.
La Paisana
Este restaurante a la carta se encuentra en la zona del Grand Palladium Bávaro.
Es un restaurante de comida argentina, y venimos aquí por recomendación de nuestro mayordomo, que nos indica que está realmente bueno.
Aquí encontramos varios entrantes de queso y embutidos para compartir, y pedimos varios cortes de carne asada como platos principales.
Creemos que el día en el que fuimos no fue su mejor día, ya que el tiempo de espera fue muy largo (tardamos 2 horas en comer), tuvimos que comernos los embutidos sin pan, porque no quedaba, y la carne estaba demasiado seca y cocinada. Es una pena, ya que los cortes de carne se veían de calidad, pero la ejecución no fue la mejor.
Sumptuori
Este restaurante de show cooking se encuentra en la zona del Grand Palladium Pallace. No pudimos conseguir reserva ningún día, ya que las plazas se agotan al momento. Aún así, intentamos ir a la hora de cenar para probar suerte por si alguien no se presentaba, y conseguimos nuestro sitio.
Se trata de un teppanyaki japonés, en el que nos sentamos en una barra, y donde un cocinero nos hará platos de cocina japonesa en el medio.
En nuestro caso nos cocina un arroz, y carne a un estilo parecido a un okonomiyaki. Nos hace gracia, porque cocinan la comida japonesa al modo dominicano, y no nos recuerda para nada a Japón, pero aún así los platos están muy ricos y estamos contentos de haber conseguido sitio.
La Bohéme
Este restaurante a la carta se encuentra en la zona exclusiva del TRS.
Se trata de un restaurante de cocina francesa, que muestra una carta con platos típicos de esta cocina, como una fondue de queso, o un pato a la naranja. También se incluyen algunos platos de marisco, como vieiras o mejillones.
Siguiendo la línea de los otros restaurantes, la comida francesa la cocinan a su manera, aunque quizás el fallo principal está en la falta de materia prima francesa (por ejemplo, los mejillones eran de otra especie mucho más grande y de color verde). La fondue tampoco nos recuerda mucho a Francia, ya que se entrega con trocitos de carne que cuestan de mojar, en vez de dar una rebanada de pan cortada.
Sí, está bien y se puede comer, pero no ha sido nuestro preferido.
Helios Beach Club
Aunque para el desayuno y el almuerzo es un buffet, por la noche se convierte en un restaurante a la carta.
Este restaurante ofrece una carta de comida mediterránea con distintos platos de carne, pescado y pasta.
En este caso la comida está bien cocinada y muy rica.
Cosas que podrían mejorar
Aunque estar en este hotel nos ha parecido una experiencia casi perfecta que nos ha permitido disfrutar de unas vacaciones de relax, hay algunos puntos del hotel que no nos han terminado de encajar y que creemos que también son importantes para compartir.
Cross-selling agresivo
Aunque nos encontremos en un hotel con todo incluido, nos encontramos que todo el mundo quiere venderte algo para que gastes todavía más.
Sólo con registrarnos en la recepción, ya nos ofrecen comprar un pack de tres días de spa + masajes por 150 €, y que si no lo compramos en ese momento, luego nos costará 300 €. Totalmente mentira, ya que en todo momento nos cruzamos con RRPP del spa que nos van ofreciendo el mismo pack durante toda la semana.
Lo mismo ocurre con las excursiones, varias personas de diferentes empresas quieren reunirse contigo los primeros días para que contrates las excursiones con ellos.
Durante la estancia, también nos vamos cruzando con fotógrafos que nos hacen fotos, que luego nos intentarán vender a precios elevados.
Los precios en las tiendas del hotel son muy caros, y también hay RRPP que nos indican que podemos ir a las tiendas cercanas en la playa (donde todo está igual de caro).
En general, sobre todo los primeros días, este tema nos ha agobiado un poco.
Hamacas siempre ocupadas
El primer día, nos ocurre que al llegar a la piscina, absolutamente todas las hamacas están ocupadas aunque no haya nadie en la piscina. Todas reservadas con toallas u otros objetos, pero nadie se presenta en ellas en todo el día.
Nos decepciona, porque nos tenemos que ir a otras piscinas que no son la de nuestro hotel para encontrar un sitio disponible.
Solo nos pasa el primer día, ya que los otros días somos nosotros los que reservamos antes de desayunar (y nosotros somos los que nos reímos de los videos en TikTok de los turistas corriendo para conseguir hamaca).
Calidad en las bebidas
Somos conscientes de que estamos en un todo incluido, y que las bebidas no van a brillar por su calidad. Aún así, los cócteles en los bares de las piscinas son bastante básicos y los montan con un tirador, en vez de usar una coctelera.
No ocurre en algunos bares especializados del hotel, como el Hemingway.
Reservas a restaurantes
Una de nuestras quejas fue no poder conseguir reservas para algunos restaurantes a los que queríamos ir. Por ejemplo, el restaurante La Adelita (mexicano) aparecía reservado todos los días, desde el día que accedimos al hotel, y nos fue imposible conseguir una mesa.
Mosquitos
El tema de los mosquitos fue una guerra constante durante dos de las noches, ya que entraban en la habitación y no sabíamos por donde ni cuando. Coincidía con los días que había caído algún chubasco y que había más humedad.
Por suerte, al parecer nuestro mayordomo ya estaba acostumbrado a escuchar sobre el problema, y consiguió fumigarnos la habitación, para poder dormir tranquilos.