Una de las excursiones que vamos a hacer durante nuestra estancia en Punta Cana va a ser visitar la Isla Saona, una isla paradisíaca repleta de playas de arena blanca, palmeras y agua cristalina, que hace de límite entre el Mar Caribe y el Océano Atlántico.
Como indicamos en nuestra entrada para preparar el viaje, recomendamos comprar esta excursión desde casa, ya que comprarla directamente en Punta Cana puede duplicar el precio. En nuestro caso, fuimos sin planificarlo, y la mayoría de agentes comerciales nos ofrecían un precio rondando los $99 por persona. Regateando un poco lo conseguimos bajar a $75 por persona, pero encontramos que el mismo tour está en páginas como Civitatis todavía más barato.
Normalmente, encontramos dos opciones para visitar esta isla: la opción típica y la VIP. La excursión VIP te lleva a lugares más privados, con menos turistas en la que se supone que vas a poder ver más biodiversidad, aunque nosotros creemos que no vale la pena, porque al fin y al cabo, los lugares designados donde pueden parar los barcos, son los mismos.
Rumbo a Isla Saona
A las 7:30 un autobús nos recoge en el lobby del TRS Turquesa. Tras una hora y media de viaje, aproximadamente, llegamos a Bayahibe.
Bayahibe es un pueblo costero en el sureste de la República Dominicana que nació como un pequeño pueblo de pescadores. Hoy en día, y cada vez más, se está convirtiendo en un importante destino turístico. De hecho, nos encontramos con opiniones que dicen que cada vez es más recomendable alojarse en Bayahibe, en vez de Punta Cana, porque es un lugar menos masificado y más tranquilo, y que además, a diferencia de Punta Cana, está bañado directamente por el Mar Caribe.
La población de Bayahibe ronda los 5000 habitantes. Se calcula que hay acerca de otros 5000 habitantes extranjeros que disfrutan de sus segundas residencias en esta localidad. Muy cerca a Bayahibe podemos observar que también hay grandes hoteles y resorts.

Nuestra primera parada es en este pueblo, que lo atravesaremos hasta llegar al puerto, donde nos subiremos al catamarán que nos llevará a Isla Saona.
Antes de dirigirnos a la isla, nos permiten darnos un baño cercano a la costa y hacer un poco de snorkel, donde podemos observar la gran cantidad de peces que hay. Conseguimos ver algún pez cirujano, que nos recuerda a Dori, de la película.
El viaje en catamarán desde Bayahibe hasta las cercanías de Isla Saona es de una hora y cuarto, aproximadamente. El camino se hace divertido, no solo por el atractivo del lugar, sino porque también hay barra libre de refrescos y ron, mientras nos ponen música para bailar.
Un poco antes de llegar a la isla, hacemos una breve parada en una piscina natural de agua cristalina, donde nos dan la oportunidad de bajar del catamarán y hacer snorkel, observando las enormes estrellas de mar que hay en la zona, y alguna mantarraya que pasa muy cerca de nosotros.
Hay que tener en cuenta que esta piscina natural está muy masificada y hay muchos barcos atracados, con gente montándose la fiesta en el agua. A nosotros, por suerte, nos paran un poquito más apartados de las otras barcas y podemos disfrutar un poco más del lugar. Aún así, la masificación ha hecho que el número de estrellas de mar esté muy reducido, ya que los turistas suelen sacarlas del agua para hacerse fotos. Hay que ser respetuoso con el lugar y no molestar a la fauna.
Isla Saona
Después de visitar la piscina natural, nuestro último destino es la Isla Saona. Según nos vamos acercando, vamos viendo diferentes playas paradisíacas, muchas de ellas con sus clubs privados donde dejan a los turistas en estas excursiones. La nuestra, nos lleva directamente al Klub Saona.
En este lugar encontramos una extensa playa de agua turquesa. Un lugar idílico para pasar el día. En la playa disponemos de hamacas, lavabo y un pequeño restaurante buffet donde vamos a comer.
Comida: Klub Saona
En la playa hay un pequeño buffet incluido en el precio de la excursión en el que vamos a comer. La variedad de platos no es muy grande: hay una ensalada de pasta, macarrones, carne de pollo y algunos platos más.
La comida no está para echar cohetes, pero entendemos que en el lugar es complicado gestionar un restaurante. Simplemente disfrutamos de la comida y ya.
Habiendo comido, ya podemos disfrutar de estas playas. A la hora que llegamos hay bastante gente, pero no tenemos problemas en conseguir hamacas, y la cantidad de turistas se va reduciendo según va pasando el tiempo.
Es un lugar muy bonito para pasar el día, poder echar algunas fotos y podernos dar un baño en una de las playas más paradisíacas del Mar Caribe.

Vuelta al resort
Llegada la hora de volver, vamos de vuelta a Bayahibe. Esta vez lo hacemos con una lancha rápida, cuyo viaje dura unos 45 minutos.
Al llegar a Bayahibe, vamos directamente al autobús, y hacemos el camino de vuelto hacia nuestro resort.
En general, podemos decir que la excursión ha estado muy bien y que merece mucho la pena ver este lugar de playas paradisíacas, pero por contra, hay que ir consciente que es un lugar muy masificado de turistas, y estamos seguros de que hay opciones menos conocidas que se pueden disfrutar mucho más.