Habiendo visto lo más esencial del centro de la ciudad, hoy nos centraremos en visitar el Gueto de Cracovia (Podgórze), y por la tarde tomaremos un transporte para visitar las minas de sal de Wieliczka.

Empezando el día

Nuestro apartamento no tiene restaurante, pero sí que nos dan unos tickets para pedir desayuno, incluido en la reserva, en algunos de los restaurantes cercanos. Girando la esquina, tenemos uno de ellos.

Desayuno: Sempre Bracka

Se trata de un restaurante que por la mañana sirve desayunos a los hoteles y apartamentos cercanos.

El desayuno es a la carta y ofrece varias opciones tanto polacas como inglesas. En nuestro caso nos pedimos un desayuno variado polaco, que incluye salchicas estilo frankfurt, paté, ensalada, queso, con pan y mantequilla, y una tostada de salmón ahumado con aguacate.

Ambos platos muy ricos y muy bien servidos. Destacamos las salchicas, que no tienen nada que ver con los frankfurts que estamos acostumbrados a ver en España.

Desayuno polaco
Desayuno polaco
Tostada de salmón ahumado con aguacate
Tostada de salmón ahumado con aguacate

Habiendo desayunado, ya estamos preparados para ponernos en marcha.

No tomaremos el camino directo hacia el Gueto, ya que queremos pasear un rato por la orilla del río Vístula. Así, que empezamos nuestro día en el lugar donde se encuentra el Dragón de Wawel, y hacemos una caminata muy agradable por la orilla del río.

Por el camino, observamos en la otra orilla el Krakow Eye (la noria de Cracovia) y un globo aerostático que funciona en forma de mirador, para el que quiera subirse.

Seguimos caminando hasta llegar al Puente del Padre Bernatek. Este puente tiene dos carriles: uno para peatones y el otro para ciclistas. Cruza el río Vístula y conecta los barrios de Podgórze y Kazimierz. En el puente, hay suspendidas unas estatuas que van oscilando, dándoles una sensación de estar vivas, simbolizando un equilibrio físico y emocional.

Puente del Padre Bernatek
Puente del Padre Bernatek

Podgórze, el Gueto de Cracovia

Una vez cruzado el puente, caminamos hasta Rynek Podgórski, que es la plaza principal del barrio, y el centro histórico cuando Podgórze era una ciudad independiente. Al fondo de la plaza destaca la Iglesia de San José, un templo neogótico con una imponente torre.

Rynek Podgórski con la Iglesia de San José
Rynek Podgórski con la Iglesia de San José

Seguimos caminando hacia la plaza Bohaterów Getta (Plaza de los Héroes del Gueto). Esta plaza es un espacio memorial, que muestra varias sillas metálicas distribuidas por toda la plaza, simbolizando los muebles abandonados por los judíos deportados durante la Segunda Guerra Mundial.

En la misma plaza encontramos la Apteka pod Orłem (Farmacia del Águila), que ahora es un pequeño museo sobre la vida en el gueto, pero durante la ocupación nazi fue la única farmacia dentro del gueto, que ayudó a muchos judíos proporcionándoles medicamentos.

Plaza de los Héroes del Gueto
Plaza de los Héroes del Gueto

Nuestro próximo destino es la Fábrica Schindler, que se trata de una antigua fábrica que hoy en día es un museo que muestra la historia de la ciudad durante la ocupación nazi, con una experiencia inmersiva. Desgraciadamente, no nos da tiempo a entrar, porque al llegar hay mucha cola y tenemos ya nuestras entradas para las minas de sal.

También pasamos por alto, durante este día, el Kopiec Krakusa (túmulo de Cracovia), una elevación artificial prehistórica situada en Podgórze, que es un buen mirador para obtener vistas panorámicas de la ciudad.

Volvemos en dirección al centro para buscar algo para comer, ya que por la zona no hay muchos restaurantes. Hoy nos compramos unos Zapienkanka para llevar y comérnoslos en un banco en Planty.

Comida: KissTheKuk

Es un local pequeño que ofrece Zapienkankas para llevar. Se trata de paninis, originalmente con queso y setas, pero que ahora se ofrecen con muchas variedades.

Pedimos un Sheraton Kopenhaga (con pulled pork y cebolla roja) y un Mimolette (con queso cheddar y trocitos de bacon).

Están muy ricos, la verdad. Hemos acertado con el sitio y nos los hemos comido tranquilamente en el parque.

Precio: 57 zł (13,50 € aprox.)

Zapienkankas de KissTheKuk
Zapienkankas de KissTheKuk

Al terminar de comer, nos vamos a Wieolopole 2, donde nos vienen a recoger para hacer nuestro tour a las minas de sal.

Minas de Sal de Wieliczka

Para acceder a las minas de sal, contratamos este tour en español por GetYourGuide, que nos lleva en transporte privado hasta el recinto, con la entrada y el tour incluido.

Hemos de decir, que había la posibilidad de comprar las entradas e ir por libre, a mitad de precio, pero en este caso hemos caído en la novatada. No pasa nada, por lo menos tenemos transporte privado.

El taxi nos deja en la entrada del recinto, donde hay distintas colas (una para cada idioma), distribuidas por hora de entrada. Allí inicia nuestro tour en español.

La visita a las minas dura 3 horas. En el itinerario bajamos aproximadamente 800 escalones y recorremos 3,5 km de túnel, visitando algunas galerías, donde en su momento se excavó la sal. Ahora, algunas de estas galerías, contienen salas que se usan como iglesia o como salas para celebrar conciertos, banquetes o bodas.

Actualmente, solo el 1% del itinerario es visitable, ya que el resto está solamente reservado a los mineros, que ya no extraen la sal para un uso comercial, pero trabajan haciendo tareas de mantenimiento y seguridad e investigación.

Visitar las minas es una actividad impresionante y muy inmersiva, ya que nos da la oportunidad de estar recorriendo unos túneles que anteriormente se usaron para excavar sal.

Al final del recorrido viene una parte algo más claustrofóbica, ya que tenemos que volver hasta la superficie en un antiguo ascensor donde caben unas 6 personas. Son solo 36 segundos.

Escaleras hacia niveles inferiores de las minas
Escaleras hacia niveles inferiores de las minas
Iglesia dentro de una de las galerías
Iglesia dentro de una de las galerías
Antiguo acceso en barca a una de las galerías
Antiguo acceso en barca a una de las galerías

Al salir de las minas, el mismo transporte privado nos devuelve al centro de Cracovia.

Terminando la tarde en Cracovia

Hoy es mi cumpleaños, así que es la excusa perfecta para darnos una vuelta por la calle Floriańska y comernos algunos obwarzanek, el típico dulce parecido a un pretzel que se vende por las calles de la ciudad.

También, para descansar un rato, terminaremos la tarde tomándonos un matcha latte en Czas na Herbatę, en la calle Bracka.