Hoy dedicaremos el día a una de las actividades más interesantes, pero también una actividad muy triste. Visitaremos los restos de los campos de concentración nazi de Auschwitz. Una visita que nos ocupará, prácticamente, todo el día.
Antes de salir, desayunaremos un pack de comida para llevar que pedimos ayer en el restaurante cercano al apartamento, ya que hoy nos hemos levantado muy temprano y el restaurante todavía no está abierto.
Desayuno: Sempre Bracka (para llevar)
Ayer desayunamos muy bien en este restaurante, pero el pack que nos han dado hoy consiste en unos sandwiches de ensalada con queso que realmente no tienen mucho sabor, una manzana y algún zumo. La verdad es que no nos han encantado.
Camino a Auschwitz
En nuestra opinión, siendo Auschwitz una de las atracciones principales, el transporte hacia allí es bastante deficiente, ya que está muy mal indicado y no todos los medios de transporte llevan directamente.
Una de las opciones, es comprar el tour por una agencia (Civitatis, GetYourGuide…), para que nos lleven en transporte privado. Aunque, últimamente, se desaconseja esta opción, ya que los proveedores no compran las entradas al museo hasta el día antes, arriesgándose a que ya no queden entradas (y pasa habitualmente), y nos puedan cancelar el tour a última hora.
Por ello, recomendamos comprar las entradas directamente en la página oficial, que incluyen la visita a los campos de Auschwitz I y II, y llegar hasta allí usando el transporte público.
En cualquier caso, para llegar al museo memorial, nos tenemos que dirigir a la ciudad de Oświęcim, que es el nombre original de Auschwitz hasta que los invasores alemanes adaptaron el nombre.
Tenemos dos opciones con sus ventajas e inconvenientes:
- Tren KML desde Kraków Główny. El tren nos lleva directamente a la estación de Oświęcim. Es fácil comprar el billete, que vale aproximadamente 18 zł por persona. El camino dura 1 hora y 25 minutos. El inconveniente es que la estación de Oświęcim está a 2 km del museo, y hay que llegar hasta allí caminando, ya que esta ciudad no es muy grande.
- Bus Lajkonik desde la parada de buses de Kraków Główny. Este bus nos deja justo en la entrada del museo y vale unos 25 zł. El trayecto dura 1 hora y 25 minutos. Aquí el inconveniente es que estos autobuses tienen poca frecuencia (de más de una hora), y que sus plazas son limitadas, así que si no compramos el billete con antelación, nos lo podemos encontrar lleno.
En nuestro caso, compramos el billete de ida con antelación, y dejamos la vuelta abierta, ya que no sabíamos cuanto rato iba a durar la visita.
Estos billetes se pueden comprar directamente por la página oficial de Lajkonik (que está en polaco y la interfaz no es muy amigable). O bien, directamente en euros, por la página de FlixBus, que nos reservará el mismo autobús.
Auschwitz I
A las 10:45 empieza puntual nuestra visita en Auschwitz I, donde nuestra guía empieza mostrándonos las zonas exteriores del campo de concentración.

Este campo de concentración inició siendo una cárcel para prisioneros políticos polacos que se oponían al régimen, por lo menos de manera arbitraria, pues se llegó a saber que gran parte de los presos fueron civiles o familiares, que estuvieron encarcelados sin ningún motivo.
Más tarde se usó para recluir personas judías de manera masiva, u otros grupos más minoritarios (soviéticos, gitanos, homosexuales…).
Se calcula que en total, pasaron por Auschwitz I un total de aproximadamente 150.000 personas.
Solamente entrar en el recinto, vemos el famoso cartel de «Arbeit macht frei» (el trabajo libera). Es irónico, ya que la mayoría de personas murieron en ese lugar por las condiciones en que les hacían trabajar.
El complejo consiste en un conjunto de 28 bloques construidos, y durante la visita entramos en algunos de ellos.
Los primeros bloques que vemos están restaurados por dentro y actúan en forma de museo, mostrando fotos y objetos personales de las víctimas que se quedaron en el recinto. Más adelante, tenemos la oportunidad de entrar en algunos bloques tal y como eran en ese momento, pudiendo ver las condiciones precarias con las que tenían que lidiar los prisioneros.

También visitamos lugares más impactantes, como el módulo de castigo, con celdas de poco más de 1 metro cuadrado, o el paredón de la muerte, donde muchas personas fueron fusiladas.
Las personas, en este campo de concentración, vivían en condiciones muy duras. En el mismo momento podía haber conviviendo más de 1.000 personas en cada módulo, que pasaban 12 horas al día trabajando y solo tenían dos turnos para ir al baño (en los que tenían que luchar, porque el tiempo era muy escaso y no siempre daba tiempo). Tenían solo una muda para vestir, y era la que usarían para todo el año, teniendo épocas en invierno de -20ºC. Si a alguien se le ocurría alzarse, iba a ser sentenciado a muerte junto a otras personas escogidas aleatoriamente. Era a lo que llamaban la «responsabilidad colectiva».
Finalmente, en el recinto visitamos la única cámara de gas que queda activa, junto con su incinerador.
Auschwitz II
Al finalizar la visita, tomamos un bus lanzadera con nuestra guía hacia Auschwitz II (Birkenau).
Al llegar allí, las vistas impresionan mucho. Se trata de una extensión de 170 hectáreas ocupada por 300 barracones donde los presos políticos y las personas judías eran deportadas de manera masiva.
Allí, las condiciones eran muchísimo peores, pues llegaban trenes a diario cargados de personas, que en su momento fueron engañadas habiéndoles ofrecido trabajo en Europa del este. Solo llegar, un médico valoraba sus condiciones físicas, destinando aproximadamente un 20% de las personas a trabajar, y al resto, directamente a la cámara de gas, donde también iban engañados, diciéndoles que podrían tomarse una ducha, cuando en ese momento eran exterminados.
Igualmente, las personas que eran seleccionadas para entrar en el campo, tenían una media de vida de 6 meses, ya que las condiciones en las que tenían que vivir eran muy precarias.
Se calcula, que más de 1 millón de personas murieron aquí. En las últimas etapas, ni siquiera eran registradas. Iban directamente a la cámara de gas.

Hemos de decir que esta visita es muy interesante y es esencial, para entender que esta historia no se tiene que repetir, pero hay que ir muy mentalizado, ya que lo que podemos ver es realmente triste.
De vuelta a Cracovia
La visita termina, de nuevo, en la entrada de Auschwitz I, en nuestro caso sobre las 14:00. En este momento tenemos ya bastante hambre y pensamos que volver a Cracovia para comer va a ser demasiado rato.
En el museo hay un restaurante, pero tiene malísimas opiniones en cuanto a precios y calidad, así que lo descartamos directamente.
Mirando el mapa, vemos que a 1 km (de camino hacia la estación), hay un restaurante de pierogi bien valorado, así que parece ser que esta va a ser nuestra opción.
Comida: Pierogarnia Rodzinna u Mamusi
Se trata de un restaurante local especializado en pierogis, las típicas empanadillas polacas. No es muy grande y tiene una terracita exterior en la que se está muy bien si hace sol.
Pedimos 10 pierogis de carne y un caldo de carne con pasta. Aunque no parezca mucho, la cantidad es adecuada, y aunque son platos sencillos, están muy ricos.
Para postre nos arriesgamos a pedir 10 pierogis de fresa. Estos no nos han encantado, porque la fresa está cocida con el resto de la empanadilla, y se come caliente.
Precio: 113 zł (26,50 € aprox.)

A partir de allí decidimos si volver en autobús o en tren, comparando las condiciones. Estamos en un punto intermedio entre el museo y la estación de tren, y los autobuses a esta hora ya van bastante llenos, así que no nos la jugamos y caminamos hacia la estación de Oświęcim.
Tras 1 hora y 25 minutos estamos de vuelta en Cracovia. Nuestra intención es visitar la zona de Kazimierz, pero justo en este momento empieza a llover. Además, ha sido un día largo y cansado. Preferimos ver este barrio mañana con más tranquilidad.
Vamos pensando a donde cenar. Sabemos que no tiene nada que ver con la comida polaca, pero al ver tantos puestos de kebab se nos antoja cenarnos uno, así que buscamos el que tiene mejor nota en la zona, y está justo al lado del hotel.
Cena: Ugur Doner Kebab
¿Qué vamos a decir? Es un kebab como estamos acostumbrados a ver muchos. Eso sí, tiene bastante mejor pinta que muchos de los que hemos ido viendo por las calles principales, y es una cena económica.
Precio: 90 zł (21€ aprox.)