Nos despertamos en: Hanok en Jeonju
Hoy planificamos un día más tranquilo. Pasaremos la mañana terminando de ver Jeonju y sobre el mediodía nos pondremos camino a Gyeongju para empezar a visitar esta ciudad.
Nos despertamos en el hanok. Hemos dormido bien, lo necesitábamos ya que ayer madrugamos mucho. Aún así, creemos que no podríamos dormir cada día en un futón, es demasiado duro.

Por la mañana, nuestros anfitriones nos traen un desayuno.
Desayuno: incluido en el hanok
Los anfitriones del hanok nos traen un desayuno típico de la región. El desayuno tiene diferentes platillos: Injeolmi (dulce glutinoso hecho de arroz, parecido a gelatina), Heukimja-juk (gachas de sésamo negro), manzana y uva moscatel, y para beber un te típico.
Está bien probar la comida tradicional, pero no es nuestro desayuno preferido. La verdad es que ni los dulces ni las gachas tienen un sabor destacable. Pero bueno, ya hemos desayunado.
Última visita a Jeonju
Salimos de la habitación pero dejamos las maletas para poder aprovechar un poco la mañana. Lo que hacemos es pasear tranquilamente por las calles de Jeonju, viendo su hermosa decoración en todos los rincones.
Subimos al Jeonmang Café. La planta 5 es una bonita terraza donde se sirven bebidas mientras observas los tejados de la aldea hanok. Allí nos tomamos dos matchas que están muy ricos por unos 15.000 ₩ (10 €). Vale la pena este momento de tranquilidad por la mañana.

Paseando por las calles, una tienda de souvenirs nos hace darnos cuenta de que nos hemos olvidado una parada importante en Jeonju, y es el puente Namcheongyo. Se trata de un bonito puente que atraviesa el río Jeonjucheon y limita con la aldea hanok. Destaca por el pavellón de madera Cheongyeollu situado encima.

Visto el puente, volvemos al hanok a por las maletas y pedimos un taxi hacia la estación de KTX. Vale la pena pedir un taxi porque el trayecto solo nos cuesta unos 7.500 ₩ (5 €). Ya sufrimos bastante ayer cargando las maletas desde la parada de autobús y no nos ahorramos tanto.
Camino a Gyeongju
El trayecto en KTX hasta Gyeongju no es directo. Salimos a las 13:50 de Jeonju y a las 14:36 llegamos a Osong, donde intercambiamos a otro tren que nos lleva a Gyeongju, llegando a nuestro destino a las 16:06.
Comida
Aprovechamos este trayecto en tren para comer algo preparado que nos compramos en el GS25. La comida de los konbinis nunca decepciona.
La estación de KTX está lejos de la ciudad. Hace falta coger un autobús urbano, que en 20 minutos nos deja cerca de nuestro hotel (Aventa Hotel).
Gyeongju
A las 17:30 ya estamos listos para salir a pasear. Tenemos unos 15 minutos de camino hasta la zona de los túmulos. Por la región veremos que hay estos conocidos túmulos. Se trata de unas colinas de hierba artificiales, que consisten en grandes tumbas reales construidas entre los siglos V y VII. A menudo suelen recordar al mundo de los Teletubbies. Aún así, está prohibido subirse a ellas.

Lo que nos sorprende de los túmulos, es que habiendo hecho la planificación, pensábamos que serían 3 o 4 tumbas, pero la verdad es que hay un montón por toda la ciudad (y en los afueras de la ciudad), que destacan en el paisaje.
Otra cosa que destacamos de Gyeongju, es que en gran parte de esta ciudad los edificios son bajos, a diferencia de lo que hemos visto hasta ahora en Seúl y Jeonju.
Entramos en la tumba de Cheonmachong. Normalmente cierra a las 18:00, pero por algún motivo esta semana la entrada es gratis y cierra a las 21:00. Aprovechamos la ocasión y entramos.
Esto da tiempo a que anochezca. Y está bien, porque nos damos cuenta de que esta ciudad tiene sus puntos bonitos de día, y sus puntos bonitos de noche.
Paseamos por la calle Hwangnidan-gil. Una calle llena de tiendas de ropa, objetos de artesanía y mucho merchandising de personajes de Nintendo, anime, etc. (y otro Olive Young… sí, pasaremos horas en los Olive Young).
Seguimos caminando hasta llegar al parque Cheomsong. Ahora que es de noche, hay unas vistas muy bonitas hacia los túmulos que están iluminados de colores.

Atravesamos todo el parque pasando por el observatorio Cheomsongdae, aunque ya lo visitaremos mañana con más detalle.
Entramos en el palacio Donggung. Lo que vemos aquí es la reconstrucción de algunos pavellones y restos arqueológicos de este palacio. Lo que destaca del lugar es el estanque Wolji (también conocido como Anapji), y especialmente visitarlo de noche, momento en que el palacio está iluminado y se refleja perfectamente en el agua, dando unas vistas súper bonitas.

Queremos cenar, y la verdad es que se nos ha hecho un poco tarde, porque en esta ciudad los restaurantes no son tan turísticos y la mayoría a las 21:00 ya están más que cerrados. Por suerte encontramos una barbacoa coreana que nos va a alimentar hoy.
Cena: Daewha Sanjang
Al llegar a este restaurante, está todo lleno y tenemos que hacer cola. La buena señal es que parecemos ser los únicos turistas, así que parece ser que comeremos bien.
Pedimos para compartir el menú de 59.000 ₩, que no está anunciado en la entrada pero sí que está en la tablet. Consiste en una mezcla de 500 g carne de ternera y cerdo aliñada con ajo y acompañada con los típicos platillos coreanos. Este menú también incluye un postre, que es un helado de vainilla con cereales Frosties.
Tenemos que decir que de las cuatro barbacoas coreanas que nos hemos hecho en el viaje, esta ha sido la mejor con diferencia. La carne estaba riquísima y la cantidad muy generosa. Los acompañamientos son de buffet y podemos pedir tantos como queramos.
La relación calidad/cantidad/precio también podemos decir que ha sido la que más nos ha encajado durante el viaje.
Precio: 59.000 ₩ (40 € aprox)

Volvemos rodando hacia el hotel, a hacer un poco la digestión y a descansar para mañana.
Dormimos en: Aventa Hotel