Nos despertamos en: Tradiup Hotel

Después de tres días visitando la capital de Corea del Sur, hoy planeamos hacer nuestro primer desplazamiento. Dejamos atrás Seúl para ir a ver Jeonju, una ciudad grande que todavía conserva una de sus zonas más tradicionales.

Hoy nos toca despertarnos muy temprano, ya que nuestro destino está lejos y queremos aprovechar el día para poder ver la ciudad, así que nos levantamos a las 5:00. Todavía no han abierto el buffet del hotel, así que nos vamos sin desayunar.

Camino a Jeonju

La línea 1 del metro nos lleva desde Insa-dong hasta la estación de Seúl en menos de 10 minutos, pero el problema no es el metro en sí. El problema es llevar cuatro maletas (dos de ellas grandes) y ver cómo acceder al metro. Por si no lo sabíais, el metro de Seúl es conocido por su gran cantidad de escaleras en sus estaciones.

Lo bueno, es que se puede configurar Naver Maps para elegir una ruta accesible con ascensores, lo que nos lleva a un ascensor de la estación Jongno 3-ga que va a dar a un centro comercial que todavía está cerrado. Bueno, hemos ido a parar al centro comercial fantasma porque hemos marcado el piso incorrecto, pero lo gracioso es que el ascensor no acepta tanto peso y tenemos que subir y bajar en dos turnos. Volviendo a la planta -1 ya estamos en los tornos del metro.

El camino en metro está bien. A esa hora todavía estamos casi solos en el tren y no nos tenemos que pelear por conseguir nuestro espacio.

Al llegar a la estación, nos dirigimos a los andenes del KTX, el tren bala de Corea del Sur. Todo está muy bien indicado. Nuestro tren sale a las 7:05, así que tenemos un poco de tiempo para desayunar.

Desayuno: Dunkin’ Donuts

Pues sí, hoy no somos muy originales y desayunamos en el Dunkin’n Donuts de la estación. Tampoco es que haya mucho más a elegir, así que nos conformamos con unos donuts y cafés para llevar.

Bajamos a los andenes y tomamos nuestro KTX que llega muy puntual. En estos trenes, entre vagón y vagón suele haber espacio para dejar las maletas, así que las dejamos allí y vamos a nuestro asiento numerado.

Corea es un país curioso. Por el camino cruzamos muchos campos y zonas verdes, pero de golpe aparece una ciudad con rascacielos enormes, que parece que hayan crecido como setas, y al avanzar un poco, la ciudad desaparece, y todo es verde de nuevo. Hay mucho contraste: o todo, o nada.

A las 9:39 llegamos a Jeonju. Al bajar a la estación de Jeonju, encontramos un poco más de lo mismo: hacia un lado todo son campos, y hacia el otro todo son edificios. La verdad es que la ciudad no tiene nada atractivo salvo el Hanok Village, que es lo que vamos a visitar.

Para llegar hasta el Hanok Village, cogemos el bus 190, cerca de la estación. Este autobús tarda una media hora y hace muchas paradas. Además deja en uno de los extremos de la aldea. No vale la pena, coged un taxi, que vale 5 €.

Nos bajamos lo más cerca posible que nos deja el autobús. Nos toca caminar a lo largo de una de las calles principales de la aldea, pero por fin llegamos al hanok dónde pasaremos la noche, una bonita casa tradicional con suelo de tatami y un patio coreano.

Entrada del hanok

Al llegar, los propietarios se echan a reír de nosotros al ver que hemos hecho el tonto cargando tantas maletas y caminado tanto rato desde el bus. En este momento nos sentimos los típicos guiris que no han estudiado el plan. Pero nada malo, son bastante amables con nosotros.

El hanok es muy bonito, tanto por dentro como por fuera, y está en una zona muy tranquila. Dejamos nuestras maletas y nos vamos a visitar la ciudad.

Calles de Jeonju
Calles de Jeonju

Visitando Jeonju

Una de las cosas que nos sorprende de Jeonju es que las calles están prácticamente vacías. Hay muchas tiendas, cafeterías, restaurantes… pero parece ser que la gente se ha esfumado. Será porque es martes y es temporada baja, pero agradecemos poder ver la aldea con tantísima tranquilidad.

Mural de Totoro en Jaman Mural Village
Mural de Totoro en Jaman Mural Village

Lo primero que hacemos es subir hasta Omokdae. Se trata de un pequeño pavellón arriba de una colina, justo al lado del Hanok Village. Era conocido porque desde allí había muy buenas vistas hacia la aldea, ofreciendo vistas hacia los tejados tradicionales de los hanoks. Suponemos que era así, ya que, al parecer, ahora los árboles han crecido y ya no se ve casi nada.

Desde allí cruzamos el puente hacia Jaman Mural Village. Este es un pequeño barrio residencial muy tradicional, conocido por los murales de colores y escaleras decoradas en sus paredes. En su momento era una zona residencial sencilla y muy humilde, pero se transformó en un espacio creativo lleno de ilustraciones de personajes conocidos y arte urbano. Vale la pena perderse por los callejones e ir descubriendo los murales que se esconden. Eso sí, con paciencia, ya que vamos a subir y bajar muchas cuestas.

Bajando de la aldea Jaman, podemos acceder a Jeonju Hyanggyo, una antigua academia confuciana que históricamente servía como escuela para formar a estudiantes en los valores confucianos. Es agradable caminar por la zona y descubrir la autenticidad de la ciudad de Jeonju con sus casas tradicionales. La entrada a la academia es gratuita.

Jeonju Hyanggyo
Jeonju Hyanggyo

Va siendo hora de ir a comer. Hoy toca comer bibimbap, que es uno de los platos típicos de la ciudad (y de todo Corea).

Comida: Hankook jib

Venimos aquí recomendados por los anfitriones del hanok donde nos hospedamos, aunque también teníamos apuntado este lugar de otras guías diciendo que aquí se ofrece el mejor bibimbap.

Pedimos el Jeonju Bibimbap y un Seafood Jeon (la típica tortilla coreana, en este caso con calamar). El menú, como siempre viene con los platillos como acompañamiento. La comida está bien, en general, pero no pienso que sea el mejor lugar donde comer de la ciudad. Una señal es que en el restaurante solo hay turistas y ningún local. El bibimbap está bien, pero el jeon tiene demasiados ajos tiernos y cuesta un poco de tragar.

Precio: 30.000 ₩ (20 € aprox)

Habiendo comido, nos vamos a descansar un rato al hanok. Nos hemos levantado súper temprano y además, al mediodía, el sol está pegando fuerte.

Después de descansar, seguimos con la visita. Vamos al templo Gyeonggijeon, un santuario histórico en el corazón de la aldea hanok, con pavellones tradicionales y un enorme patio con un bosque de bambú para pasear. La entrada vale 3.000 ₩.

Gyeonggijeon
Gyeonggijeon

Justo al lado está la Catedral Jeondong, una de las iglesias católicas más importantes y bonitas de Corea, aunque no podemos entrar porque a esta hora ya está cerrada.

Siguiendo la calle podemos encontrar la Estatua de la Paz, que consiste en la estatua de una mujer sentada en una silla, dedicada a las mujeres que fueron abusadas sexualmente por las tropas de Japón durante la Segunda Guerra Mundial, un crimen de guerra que Japón todavía no ha reconocido. No es la única estatua que se encuentra en Corea, hay más de ellas por todo el país. De hecho, en la DMZ hay dos juntas, una de ellas dedicada a las mujeres de Corea del Norte.

Estatua de la Paz
Estatua de la Paz

Allí también encontramos el Mercado Nambu, el mayor mercado tradicional de Jeonju. Se trata de un mercado cubierto con centenares de paradas donde se vende comida local, fruta, pescado, ropa y otros artículos. Sin embargo, en nuestro caso, al estar la ciudad vacía, el mercado está muy apagado y la mayoría de puestos cerrados.

Volviendo en dirección al hanok, paramos en el Ireuri Cafe.

Meriendacena: Ireuri Cafe

Se trata de una preciosa cafetería que consiste en un patio y diferentes salas, cada una ambientada de manera diferente.

El plato estrella que se ofrece son los gofres con fresas, pero como no es temporada de fresas, lo hacen con uva de clase moscatel típica de la zona (la venden en muchas fruterías). Todo ello lo presentan con helado de vainilla y mucha decoración de colores. También pedimos un matcha y un batido de vainilla.

Precio: 33.000 ₩ (22 € aprox)

Después de esto, nos vamos al hanok, que también tenemos ganas de disfrutarlo.

Dormimos en: Hanok en Jeonju

Mapa resumen