Nos despertamos en: Tradiup Hotel

Hoy tenemos el día bastante organizado. Tenemos un tour contratado que nos va a llevar a la zona desmilitarizada (DMZ), entre Corea del Norte y Corea del Sur. También, por la tarde nos relajaremos disfrutando de tratamientos capilares y faciales en Sola Spa, en Seúl.

Nos levantamos temprano, y antes de iniciar nuestro día, desayunamos en el hotel.

Desayuno: en el hotel

El hotel tiene un pequeño buffet en el sótano para desayunar. No es gran cosa. El problema es que son pocos platos y la mayoría es comida coreana. Sinceramente no nos apetece mucho comer pescado con kimchi para desayunar, así que sólo nos quedan las tostadas con mermelada y poco más.

Después de desayunar nos ponemos en camino a la estación de Myeongdong, donde vamos a iniciar esta excursión a la DMZ con guía en español. Entrar en la DMZ está muy restringido, y solo se permite la entrada con guías acreditados. Hay un control muy exhaustivo en la entrada y no se puede entrar por libre. Hay que llevar el pasaporte en todo momento. También hay que tener en cuenta que la DMZ está cerrada los lunes, así que conviene planificarlo.

Nuestro guía, un coreano que vivió años en Perú, y que por eso habla español, se presenta y nos explica el itinerario que vamos a hacer durante el día.

Puente de Gamaksan

Tenemos una hora y cuarto de camino en autobús hasta la primera parada, que es el puente colgante de Gamaksan.

Por el camino, nos explican la historia de cómo han llegado las dos Coreas a la situación en la que se encuentran. Para resumirlo un poco, Corea estuvo en guerra durante mucho tiempo, separada por el bando soviético y el bando estadounidense hasta el año 1953, cuando se firmó un armisticio (alto al fuego) y la frontera quedó en tal punto se encontraban los ejércitos en ese momento, separando a muchos pueblos y familias. Hasta ahora, todavía no hay ningún acuerdo de paz entre las dos Coreas y la frontera sigue estando tal y como estaba en 1953. En medio se trazó una línea, con dos kilómetros de distancia para cada país, que estaría desmilitarizada, y esta es la zona que vamos a visitar.

Llegamos al puente colgante de Gamaksan. Este lugar no tiene nada que ver con la DMZ, pero es un lugar bonito para visitar que coge de camino. Consiste en una pasarela de más de 150 metros de longitud que conecta con algunos senderos para hacer alguna excursión. Si tenemos tiempo suficiente podemos llegar hasta un templo budista, pero en el caso de nuestra excursión, nos limitamos a ver los miradores y cruzar el puente.

Por el camino podemos ver algunos búnkeres que fueron útiles durante la guerra.

Puente de Gamaksan
Puente de Gamaksan

Parque Imjingak

Volvemos al autobús. El siguiente destino es el Parque Imjingak. Este parque sigue estando fuera de la DMZ y consiste en un espacio memorial y turístico muy cerca de la frontera. En el parque hay diversos monumentos conmemorativos, como el puente ferroviario de la libertad, usado por los prisioneros de guerra liberados después de la guerra de Corea. También podemos ver el que se considera el último tren hacia Corea del Norte, que se encontró descarrilado y con muchos agujeros de bala.

En esta zona, hay un parque de atracciones, construido para aliviar la tensión a los habitantes que vivían en la zona, y un teleférico que lleva cerca de la frontera. El teleférico no vale mucho la pena, ya que te lleva a un mirador, desde el que no se ve Corea del Norte, realmente, y te devuelve.

En esta zona, nos indican que va a ser el último lugar con restaurantes, así que aprovechamos para comer algo.

Comida: Boston Burger

Es una zona turística con una especie de centro comercial, y tampoco hay mucho para elegir. Nos comemos aquí una burger de pollo y unos sticks de pollo. Nada del otro mundo, la verdad.

Entrada a la DMZ

De nuevo, entramos al autobús. Ahora ya sí que estamos muy cerca de la DMZ. Cruzamos el Puente de la Unificación. Aquí pasaremos un control de la frontera de Corea del Sur. Soldados del ejército subirán al autobús, armados, y revisarán nuestros pasaportes uno a uno. La verdad es que impresiona un poco la situación.

A partir de este momento está prohibido tomar fotos salvo indicación del guía (básicamente hacia lugares donde solo se vea Corea del Sur). Por la carretera, vemos varios cercos con señales de peligro de minas.

Observatorio Dora

Ya dentro de la DMZ aparcamos en un edificio. Es el Observatorio Dora. Quizás esta es la parte más interesante de toda la visita, o por lo menos, para nosotros la ha sido.

En el piso superior hay prismáticos que apuntan hacia Kaesong, el primer pueblo de Corea del Norte. Recordamos que no se pueden hacer fotos, pero con los prismáticos podemos ver varias cosas algo perturbadoras.

  • Enormes banderas de cada país, en cada lado de la frontera, fruto de un pique entre ambos países para ver quién la pone más grande.
  • Altavoces exageradamente grandes, también en ambos lados, que se suelen usar para anunciar noticias a las personas del país contrario, intentando convencer de que el país está prosperando mucho mejor que el otro, cada uno con su régimen. O simplemente para enviar pitidos y molestar al país contrario.
  • Zona Industrial de Kaesong, un enorme polígono industrial dentro de Corea del Norte que intenta demostrar que la industria fuerte es un punto fuerte del país. La ironía es que Corea del Norte tiene problemas de suministro eléctrico y el polígono industrial está sin funcionamiento.
  • Estaciones de tren. Aunque la relación de ambos países cada vez va a peor, la línea de tren que los conecta sigue existiendo, con la esperanza de que algún día se pueda volver a usar para volver a comerciar o transportar personas.
  • Pueblo P’yŏnghwa-ri. Justo al lado de la bandera de Corea del Norte, y una de las cosas que más nos han llamado la atención, es este pueblo. Consiste en un conjunto de casas, con sus tejados de pizarra, que a simple vista se ven bonitas e intentan demostrar felicidad entre sus habitantes. La realidad es que solo son carcassas, y si amplias los prismáticos lo suficiente, puedes ver que hasta las ventanas son falsas y están pintadas directamente de negro en la pared.
  • Maniobras militares. Si tienes suerte, como fue en nuestro caso, podrás ver soldados de Corea del Norte haciendo maniobras dentro del país.

En el mismo observatorio también se pueden visitar varias exposiciones que explican lo que se puede observar.

Al terminar, volvemos al autobús. Vamos camino al tercer túnel.

El Tercer Túnel

Se trata de uno de los túneles excavado, en secreto, por Corea del Norte para infiltrar de un modo eficiente a un ejército dentro de Corea del Sur. La existencia de los túneles se supo gracias a desertores que llegaron a Corea del Sur y avisaron de su construcción.

Ahora mismo, el túnel está sellado a pocos metros de la frontera, pero se puede visitar por el lado de Corea del Sur. Para entrar, hay que descender por un pasillo de 350 metros que se hace larguísimo. Entonces ya estamos en el túnel, donde no se cabe de pie y es bastante claustrofóbico. Se puede caminar durante unos 200 metros hacia dentro, hasta el primer sellado.

El final del túnel es lo más cerca que puede estar uno de Corea del Norte, aproximadamente a unos 170 metros de la frontera.

Para salir, hay que hacer todo el camino de vuelta, y volver a subir por el pasillo se hace realmente largo.

Fuera del túnel hay varios monumentos, como las típicas letras de la DMZ donde la gente se hace fotos, o una línea de frontera sobre un rail de tren, que obviamente, es ficticia y solo sirve para la foto.

Aldea de la Unificación

La última parada es la Aldea de la Unificación, una pequeña población que se encuentra dentro de la DMZ. En esta aldea se dedican sobre todo al cultivo de productos agrícolas. La vida allí es algo peculiar, ya que los habitantes no pagan impuestos y suelen tener salarios bastante altos, pero a cambio todos deben participar en la guerra en caso de recibir un ataque de Corea del Norte.

En esta aldea paramos como en una área de servicio donde venden productos agrícolas de la zona y souvenirs, y hay alguna barra de restaurante que vende comida local.

El tour nos lleva al museo de la JSA (Joint Security Area), que es como una especie de nave industrial que hay en ese pueblo, que intenta simular la JSA real que hay en la frontera, el lugar donde se firmó el armisticio. Allí dentro hay un museo donde se pueden ver fotos del momento del armisticio y escuchar ciertas llamadas.

Sinceramente, si encontráis un tour que se salte esta parte, yo me la saltaría completamente. Las tiendas son un gancho para turistas y el museo de la JSA solo es una recreación muy americanizada. No lo hemos visto muy interesante, la verdad.

Aún así, nos compramos un gimbap (el sushi coreano) para comer allí con las verduras locales, que sí que está bueno.

Vuelta a Seúl y tratamiento capilar

La vuelta a Seúl se hace larga y estamos algo cansados. A las 19:00 tenemos cita en Sola Spa, pero todavía queda un rato, así que aprovechamos este tiempo para pasear un poco por Myeongdong y hacer algunas compras más.

Cuando se hace la hora, cerca de Myeongdong nos acercamos a Sola Spa. Aquí tenemos contratados estos dos tratamientos:

Se trata de un local pequeñito con pocas salas, con tratamientos bastante exclusivos. Nada más entrar nos hacen una exploración para ver cómo está nuestra piel y nuestro cuero cabelludo. Las técnicas son bastante avanzadas, ya que mediante fotografía, video e inteligencia artificial, sacan estadísticas de cómo está tu piel y qué carencias tienes.

Aquí sí que es verdad que pagas un poco la turistada y te venden cremas para reparar los problemas que la máquina te encuentra, y no son baratos. Pero claramente te puedes negar.

Después de eso, los tratamientos serán uno de los momentos más relajantes de nuestras vidas, con ganas de que no terminen nunca.

Al salir, buscamos algo para cenar, por la zona.

Cena: Gimgane Kimbab Myeongdong Station

Local especializado en gimbap y en otros platos típicos de la cocina coreana.

Nuestra intención es comprar algo para llevar, mejor que comer en el local. Al entrar hay una máquina donde puedes hacer tu pedido y seguidamente te lo entregan en la barra.

Pedimos un gimbap de atún con verduras. Está bien, aunque pensábamos que el atún sería crudo y era atún claro de lata. Las verduras están bien. Nos lo comemos pero tampoco está para tirar cohetes.

Precio: 6000 ₩ (4 € aprox)

Canal Cheonggyecheon
Canal Cheonggyecheon

Ahora estamos un poco más animados, así que volvemos al hotel en Insa-dong caminando. En el mapa parecía estar más lejos pero luego no es para tanto.

De camino travesamos el canal Cheonggyecheon. Habíamos visto que lo iluminaban por la noche, pero en nuestro caso estaba todo oscuro, así que no vimos mucho.

Seguimos nuestro camino hasta llegar al hotel a dormir.

Dormimos en: Tradiup Hotel

Mapa resumen