Nos despertamos en: Aventa Hotel
Ayer llegamos a Gyeongju cuando ya empezaba a anochecer, así que hoy será el día para ver el Gyeongju diurno. Por la tarde cogeremos un autobús y visitaremos a aldea Yangdong.
Desayuno: en el hotel
Siguiendo la línea de los hoteles en Corea, el desayuno es bastante básico, dando pocas opciones si no te gusta la comida coreana para desayunar.
Sí que es verdad que aquí hay más opciones de comida coreana, y te ofrecen paquetes de fideos para que te los hagas tú mismo a tu gusto.
Después de desayunar, nos preparamos y salimos caminando hacia la zona de los túmulos. Estamos a 15 minutos caminando.

Por el día los túmulos son mucho más fotografiables. Unas colinas circulares casi perfectas, cubiertas de césped verde que nos recuerdan a la casa de los Teletubbies o al escritorio de Windows XP. Seguimos las indicaciones hacia el «photo spot», ya que al parecer hay un lugar específico en el que todo el mundo se hace la foto. Hoy no hay casi nadie haciendo cola, así que podemos aprovechar para tomar algunas fotos.
Recordamos que está prohibido subirse a los túmulos, bajo un delito grave, así que no lo hagáis.
Salimos por la zona de Cheomsong. Damos un paseo por el parque, que es muy agradable, viendo las distintas zonas de flores y caminitos entre plantas y canales.
En el centro del parque se encuentra el observatorio Cheomsongdae, que es uno de los observatorios astronómicos más antiguos de Asia, construido en el siglo VII. Se usaba para observar el cielo y estudiar los astros. Es bonito ver el observatorio de día, pero mucho más verlo por la noche. Luego volveremos.

Desde allí vamos caminando hasta el Wolji Pond (jardín de flores de lotto), aunque habiendo comenzado el otoño, las plantas ya están prácticamente secas y no vale mucho la pena verlo.

Cruzamos, de nuevo, el parque y visitamos la zona de hanoks que hay cercana a la calle Hwangnidan-gil. Tenemos que decir que esta calle está muy bonita de noche, pero por el día es algo más sosilla.
En esta zona, también hay varios puestos donde venden el dulce en forma de moneda de 10 ₩ relleno de queso. Es un dulce que seguramente es conocido por mucha gente porque lo venden en Japón, pero su origen real está en Gyeongju, y su invención es bastante reciente. Por ese motivo veremos muchos puestos por la ciudad que vendan esa moneda.
Comida: Daewha Mandu
Nuestro plan para hoy es comprar algo de comida para llevar y comérnosla sentados en el césped alrededor de los túmulos. Tampoco podemos comer mucho más después de las monedas.
En la calle Hwangnidan-gil encontramos este lugar especializado en Mandu, que viene a ser lo mismo que las gyozas pero al estilo coreano. Nos pedimos un pack de 8.
Están bien pero algo secas para nuestro gusto.
Precio: 9500 ₩ (6,30 € aprox)
Ya hemos comido y nos hemos relajado un rato tumbados en el césped, ahora nos queda decidir cómo preferimos pasar la tarde, y tenemos dos opciones:
- Quedarnos en Gyeongju y visitar cosas importantes que nos quedan por ver, como el templo Bunhwangsa, el Gyeongju National Museum y el barrio de hanoks Gyochon.
- Vistiar la aldea Yangdong
Nos decantamos para ir a Yangdong, ya que le hemos dedicado bastante tiempo a Gyeongju y quizás en este pueblo apartado vemos algo diferente.
Para llegar a esta aldea hay que tomar el bus 203 al lado de la terminal interurbana (y al lado de nuestro hotel). Este autobús tiene muy poca frecuencia, más o menos cada 90-120 minutos, así que hay que estar al caso para controlar la hora de vuelta.
Subimos al bus de las 15:30. El trayecto dura un poco más de una hora, y casi todo el rato vamos solos con algunas personas locales. Somos los únicos que nos bajamos en Yangdong. Tememos un poco habernos equivocado.
Nos parece raro, ya que el parking es grande, pero el lugar está prácticamente vacío.
En la entrada del pueblo hay una caseta donde se paga la entrada si no vives en el pueblo. Vale 4000 ₩ por persona, tampoco es mucho.
Yangdong es un pueblo tradicional declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO, donde se conservan algunas casas históricas de la aristocrácia, pavellones y edificios confucianos. El pueblo se encuentra en un paisaje entre montañas y campos de cultivo. Lo bonito es perderse por los caminitos del pueblo y descubrir como viven las personas en él. Un estilo de vida muy tranquilo.
En el pueblo son todo casitas y campos de cultivo. Hay un silencio total. Vale mucho la pena venir a buscar esta tranquilidad. Además, todavía no sabemos por qué, pero casi que somos los únicos turistas que lo estamos visitando. No hay tiendas ni restaurantes, pero sí que hay algunas casas que ofrecen café o dulces.

Habiendo visitado el pueblo volvemos a la parada donde nos ha dejado el bus. Seguimos en las mismas, estamos solos con otra pareja que también estaba visitando el pueblo.
La vuelta está un poco mal explicada, ya que en la parada se indica que para volver a Gyeongju, tienes que caminar unos 500 metros hasta la carretera. En realidad eso es para poder encontrar un autobús con más frecuencia, porque finalmente el bus de vuelta sí que para dónde estábamos.
Una vez en Gyeongju, buscamos un lugar para cenar. Queremos encontrar un sitio para cenar ssambap, que es el plato típico de la ciudad. Recordamos que aquí hay que cenar temprano, sobre las 19:00, ya que a las 21:00 ya está todo cerrado.
Cena: Sugyeongsa
Encontramos este sitio que está bien valorado, con una de las mejores notas en ssambap, de la zona. El lugar pinta bien, pero sí que es verdad que solo hay turistas cenando en él.
Nos pedimos un ssambap de flor de lotto (un ssambap es arroz con carne enrollado en una hoja) y unos noodles fríos vegetarianos.
Está bien en general, pero tampoco enamora. No es que el restaurante sea malo, pero el ssambap es una comida un poco extraña.
Precio: 35.000 ₩ (23 € aprox)

Salimos sobre las 19:30, así que todavía hay tiempo para ver algunas cosas de la ciudad que nos hemos dejado.
Vamos caminando hacia el barrio hanok Gyochon.
Por el camino nos encontramos una especie de konbini que nos llama la atención, ya que hay una caja de autopago y todo está bien puesto en las estanterías, pero no hay nadie cobrando ni vigilando. Es impresionante la confianza que tienen en Corea para abrir este tipo de negocios. En España no durarían ni un día. Aquí nos compramos uno de los típicos vasos de hielo picado a los que les puedes añadir un sabor.
Cruzando la zona de hanoks, llegamos hasta el río, donde se ve perfectamente iluminado el puente Woljeonggyo, un puente tradicional reconstruido sobre el río Hyeongsan. Vale la pena venir por la noche, ya que está iluminado de un modo muy fotogénico.
Un poco antes de llegar, hay una pasarela de rocas para cruzar el río, desde donde se puede obtener una foto bonita.

Cuando hemos terminado de cruzar el puente, nos acordamos que en el observatorio Cheomsongdae hay un espectáculo de luces a las 20:00 y a las 21:00. Nos apresuramos para llegar a verlo, y sí, es muy bonito de ver.
Volvemos caminando al hotel, que hoy al final ha sido un día con mucha actividad.
Dormimos en: Aventa Hotel