Nos despertamos en: GnB Hotel
Hoy es nuestro segundo día en Busan. Habiendo visitado la zona céntrica de la ciudad, hoy nos movemos un poco y visitamos la costa este, empezando por Yonggungsa, luego Haeundae y finalmente Gwangalli. Tres zonas costeras muy diferentes una de la otra.
Antes de salir desayunamos en el hotel.
Desayuno: en el hotel
Este hotel de Busan rompe un poco la línea de lo que nos hemos ido encontrando por Corea y sí que da más opciones de comida, tanto coreana como continental, pero tampoco es algo extraordinario.
Vamos a empezar el día desplazándonos al punto más cercano de nuestro hotel, y poco a poco nos vamos a ir acercando. Así, nuestro primer destino es el templo Yonggungsa.
Ahora, realmente descubrimos a qué se referían las guías diciendo que la ciudad era muy grande y que todo estaba separado. La ruta en bus urbano hasta el tempo nos marca un camino de 2 horas. Combinando un metro (línea 1), un tren local (Donghae Nambu Line) y un bus (1001), conseguimos reducir el tiempo a 1 hora 45 minutos.
Aún así, el bus no deja en la puerta del templo y hay que caminar una buena subida de 15 minutos hasta allí. Es un templo muy turístico. No entendemos como está tan mal comunicado.
Yonggungsa
El templo Haedong Yonggungsa es uno de los templos más espectaculares de Corea. Está situado en los acantilados de la costa de la ciudad, ofreciendo una bonita vista hacia la costa, con unas escaleras que bajan hasta el mar. Dicen que es impresionante ver el amanecer desde allí, aunque contando que en esta época el sol sale a las 6:00 y que tenemos dos horas de camino, mejor para otro día.

La visita al templo es bonita, pero está muy masificado. Es el primer día en Corea que nos encontramos algo tan abarrotado de gente, quizás porque es sábado.
Heaundae
Nuestra siguiente parada es la zona de Haeundae. Tenemos que hacer el camino andando de vuelta y combinar dos buses hasta allí. La verdad es que el Naver Maps se hace un lío y nos envía a un lugar aleatorio en medio de la ciudad donde se supone que tenemos que coger otro bus, que no existe. Es la primera vez que la app nos falla así. Nos toca caminar unos metros para encontrar otro bus, pero nada grave.
Como ya es mediodía, buscamos un lugar para comer, antes de visitar la playa. Teníamos apuntado para comer Geumsubokguk, un lugar donde sirven sopa típica de la ciudad. Pero nos equivocamos y entramos justo al de al lado.
Comida: 해주면옥
Una equivocación nos trae a este restaurante. Se encuentra en una de las calles secundarias de Haeundae y no hay mucha gente pasando por allí. En consecuencia, en el restaurante todo el mundo es local y no hay ningún turista. Aún así, ofrecen menú en inglés para los mortales como nosotros. Parece ser que el menú es parecido al del restaurante al que íbamos a ir originalmente: sopas típicas de la ciudad.
Nos pedimos un caldo de ternera y una sopa anti-resaca (sí, le llaman así y no es el único lugar donde lo vemos). Todo se sirve con los típicos platillos coreanos de acompañamiento.
Las sopas están buenas y no son muy diferentes a cualquier cocido hecho en España, aún así tienen una manera un poco extraña de comérselas, mojando la comida en el arroz o mezclándola con los platillos.
Precio: 24.000 ₩ (16 € aprox)
Saliendo del restaurante empezamos nuestra visita a la playa de Haeundae. Empezamos caminando dirección sur. El paisaje de esta playa recuerda un poco a Benidorm, siendo una playa larga con sus rascacielos.
Dentro del mar hay algunas figuras interesantes, como el faro o las dos balizas en forma de estatua para indicar el paso a los barcos. En distintos puntos de la playa encontramos los típicos catalejos turísticos para poder observar estos monumentos. Son gratuitos, es el primer lugar en el mundo donde vemos estos aparatos sin tener que introducir una moneda.
Desde la playa también podemos observar, hacia la derecha, las islas Oryukdo, que significa literalmente las «cinco seis islas», porque en el pasado, según el estado de la marea, no se sabía si había con exactitud si había cinco o seis islas. En los días muy muy claros, también se puede observar la isla japonesa de Tsushima. No es nuestro caso.

Si llegamos hasta el final de la playa, podemos seguir caminando un poco más por el camino costero del parque Dongbaek, hasta el faro. Es un caminito muy agradable, con sus pasarelas de madera. Tener en cuenta que, al ser un acantilado, hay que subir y bajar muchas escaleras.
Desde el faro, se llega a ver la playa de Gwangalli con su puente.
Ahora, tenemos que retrodecer todo el camino que hemos hecho, hasta el otro extremo de la playa, en la zona de Mipo se encuentra la estación del Busan Sky Capsule, las típicas capsulas de colores que usan un antiguo sistema de raíles cerca del mar. Es un recorrido muy bonito para hacer.
Alerta, si queremos conseguir entrar en el Busan Sky Capsule, hay que comprar las entradas con mucha antelación. Las entradas se tienen que comprar online por la página oficial, 30 días antes, a las 0:00 hora española. Hay que ir rápido, ya que se agotan en minutos.
Las entradas sirven para el trayecto hacia un solo sentido, e incluyen el tren de vuelta (que va por debajo). Aunque nosotros recomendamos bajarnos al Haewol Observatory, que es una plataforma sobre el mar con el suelo de cristal, y volver el resto caminando. El camino es muy agradable, y en este caso sí que es todo llano.

Nos quedamos un ratito más por la zona de Heaundae, visitando su mercado. Se trata de un mercado con tiendas de souvenirs, artesanía y comida callejera. El mercado nos viene de camino para coger el metro y bajarnos a Gwangalli.
Gwangalli
Cuando llegamos a la playa de Gwangalli ya se ha hecho de noche. Está bien, porque esta playa conviene verla de noche para ver la iluminación del paseo marítimo y del puente colgante. Además, tenemos la suerte de haber venido en sábado, cuando se hace un espectáculo de drones con iluminación a las 20:00 y a las 21:00.

Para cenar, teníamos apuntado un sitio cercano de barbacoa coreana.
Cena: GoZip Gwangalli Beach
Se trata de un conocido restaurante de barbacoa coreana. Para acceder hay bastante cola, tanto de locales como de turistas. Conviene venir rápido después de que termine el espectáculo de drones, ya que después empiezan a rechazar a la gente.
En este restaurante nos pedimos una costilla para compartir. Nos la traen medio preparada (marcada) y nos la cortan delante para que nos la terminemos de preparar en nuestra barbacoa. También traen un plato de brotes de soja y los típicos platillos coreanos para acompañar la carne.
La carne está rica, aunque la cantidad no es muy abundante por el precio que pagamos.
Precio: 73.000 ₩ (48 € aprox)
Volvemos en metro a nuestro hotel. Estamos bastante cansados de no haber parado en todo el día. Hoy los traslados se nos están haciendo larguísimos.
Dormimos en: GnB Hotel