Nos despertamos en: Kamenoi Aso

Hoy es un día de transición. Tenemos un largo viaje para abandonar, con mucha pena, la isla de Kyusho y acercarnos a la zona de Kyoto, donde combinaremos repetir las visitas más turísticas con zonas más desconocidas.

Nos despertamos en nuestro hotel, en Aso. El ambiente por la mañana es extraño, ya que el humo del volcán se convierte en niebla y nos regala una vista muy peculiar hacia la montaña.

Antes que nada, aprovechamos la mañana para estar un ratito en el onsen exterior, y luego nos vamos a desayunar.

Desayuno: en el hotel

Al igual que ayer el buffet nos gustó para cenar, hoy para desayunar nos encanta.

Vuelve a haber muchísima variedad de comida, tanto japonesa, como continental. Aunque quizás el premio se lo lleva el show cooking, donde puedes pedir que te cocinen un omurice, o un Kumamoto Ramen, típico de la región, que es menos graso que el que estamos acostumbrados a comer y lleva aceite de ajo negro, lo que le da un sabor especial.

Aquí nos llega la pregunta decepcionante de cómo puede un ramen de buffet de desayuno de un hotel estar más bueno que el ramen mejor valorado de Barcelona.

Hacemos checkout y volvemos al coche.

El camino de vuelta hasta Fukuoka se hace largo, pero no nos queda otro remedio ya que tenemos que devolver el coche allí. Una vez entregado el coche pagamos los gastos de la tarjeta ETC. Los costes de viajar por Japón en coche son variados: por un lado la gasolina está bastante más barata, pero por otro lado hay peajes bastante caros por todos lados.

Con motivo de la Silver Week reservamos nuestro billete de shinkansen con tiempo, para tenerlo con bastante margen. El tren sale a las 17:00 y hemos llegado a Fukuoka al mediodía. Dejamos las maletas en un coin locker de la estación y nos vamos a pasear un poco por la zona de Tenjin, que solo la vimos de noche.

Allí buscamos un sitio para comer.

Comida: すし酒場 さしみのさしす

Se trata de un restaurante de sushi en el sótano de un edificio de oficinas. A causa de ello, solo hay gente local, así que seguramente comamos bien.

Para despedirnos de Fukuoka pedimos una sopa de miso y una variedad de nigiris por separado.

El sushi de Japón nunca decepciona.

Precio: 3500 ¥ (20 € aprox)

Aprovechamos que estamos al lado del Tenjin Underground Mall para visitarlo. Aunque es bonito por el estilo en el que está construido, no vemos que haya tiendas realmente interesantes.

Volvemos andando a la estación de Hakata. Mientras esperamos la hora del shinkansen visitamos el Pokemon Center y la Nintendo Shop de Fukuoka, que están mucho menos concurridas que las de Tokyo.

Nos subimos al shinkansen, y en un recorrido de 3 horas nos plantamos en Kyoto.

El contraste en esta ciudad es enorme. Venimos de Fukuoka donde estábamos prácticamente solos entre japoneses, pero en Kyoto empezamos a cruzarnos con muchos turistas hablando distintos idiomas. Hemos llegado a la otra cara de Japón, aunque no teníamos este recuerdo tan exagerado de hace dos años.

Cerca de la estación está nuestro hotel. Lo elegimos aquí estratégicamente, ya que en este viaje no haremos incapié en visitar Kyoto y priorizaremos hacer excursiones a otras zonas no tan conocidas.

En el hotel nos esperan nuestras maletas que enviamos con el servicio de Takkyubin.

Cena: Tantanmen Ebisu Kyoto Ekimae Shop

Cenamos en este restaurante prácticamente al lado del hotel. Es un restaurante en el que sirven tantanmen, una clase de ramen que se fusiona con la sopa china dan dan, normalmente picante.

Aquí nos pedimos un plato de tantanmen cada uno. No decepciona, está bien y ya hemos probado una clase de ramen nueva.

Precio: 2560 ¥ (14,50 € aprox)

Tantanmen
Tantanmen

Como nos hemos tirado todo el día viajando y no hemos hecho ningún esfuerzo físico, nos apetece ir caminando hasta Gion. Son unos 3 km, pero se nos pasan volando. Para volver, sí que volvemos en autobús.

Antes de subir al hotel, compramos algo al 7-Eleven para desayunar mañana.