Nos despertamos en: Hotel androoms Kyoto Shichijo

Hoy es un día en el que va a tocar caminar. El plan es hacer la etapa de la Ruta Nakasendo entre Magome y Tsumago, una de las etapas más conocidas de esta ruta. Además, nos quedaremos por la zona a pasar la noche en un ryokan.

Antes que nada, recogemos las maletas y dejamos la habitación. Pedimos al hotel si las podemos dejar en el almacén durante esta noche, ya que mañana volveremos a pasar una noche más. Nos llevamos una mochila con la ropa necesaria para pasar una noche y para poder hacer la excursión.

La Ruta Nakasendo fue una gran ruta oficial en Japón durante el periodo Edo. Conectaba Kyoto con Tokyo en una distancia de 540 km atravesando la zona montañosa interior del país y 69 pueblos. Esto lo hacía una ruta segura para samurais, comerciantes y viajeros. La idea era como una especie de Camino de Santiago.

El tramo que vamos a hacer hoy es el que se encuentra entre Magome y Tsumago, de unos 8 km a pie, que se puede completar perfectamente en 3 horas.

Llegar a Magome desde Kyoto

Nuestro punto de inicio está en Magome.

Para llegar hacemos esta combinación:

  1. Shinkansen a las 7:30 desde Kyoto hasta Nagoya. La ruta son unos 35 minutos.
  2. Tren Limited Express (Shinano) desde Nagoya hasta Nakatsugawa. Son 49 minutos.
  3. Autobús <M> desde la estación de Nakatsugawa hasta Magome. 25 minutos de trayecto. La estación es pequeña y es fácil encontrar la parada de autobuses a fuera.

Una de las cosas que nos preocupaban era qué hacer con la mochila con la ropa para esta noche. Como nuestro ryokan está en Nakatsugawa, decidimos ir al coin locker de la estación y dejarla allí durante todo el día, llevando a la ruta solamente lo necesario.

Aún así, si no tuviéramos esta opción, en el punto turístico de Magome tienes la opción de dejar tu equipaje, o mejor aún, hacer que te la envíen en pocas horas a Tsumago usando el servicio de Takkyubin, aunque es más caro que la opción del coin locker.

El autobús de Nakatsugawa a Magome es un poco rudimentario y no se puede pagar con la tarjeta IC. En su lugar, hay que sacar un pequeño ticket en la puerta de entrada y entregarlo al conductor a la salida junto con el dinero en efectivo (800 ¥). En nuestro caso, no entendimos lo del ticket y al salir, el conductor se molestó pero nos hizo salir del bus sin pagar nada.

El precio total del viaje, para nosotros, han sido 10.270 ¥ (58 € aprox) por persona. Quizás se puede ajustar un poco más el presupuesto cogiendo un tren local en la Chuo Line, pero no queríamos hacer la ruta con prisas.

Encontramos por diferentes guías que era desaconsejable hacer esta ruta desde Kyoto, suponemos que por la cantidad de transbordos. Aún así, oídos sordos, en 2 horas de viaje lo hemos conseguido y se nos ha hecho menos largo que ayer yendo a Amanohashidate.

De Magome a Tsumago

El autobús nos deja en la parada de Magome.

Magome es un pequeño pueblecito muy pintoresco. En él destacan sus calles empedradas y sus casas tradicionales de madera. También los canales de agua que recorren el pueblo y las tiendas de artesanía.

Inicio de la ruta en Magome
Inicio de la ruta en Magome

Aquí comienza nuestra etapa de la Ruta Nakasendo. Entramos en el punto de información turística y cogemos un mapa que nos indicará los puntos de interés en la ruta.

La ruta comienza con una buena subida por una de las calles principales del pueblo, y aunque la mayoría del camino es ancho y agradable, esta subida se alarga hasta más o menos la mitad del trayecto. Al llegar a la parte superior del pueblo hay un mirador desde el que se pueden observar las montañas del Valle de Kiso.

A partir de allí, entramos en una zona boscosa, por la que nos vamos cruzando también con la carretera, de vez en cuando. A lo largo de la ruta hay varias paradas de autobús por si uno se rinde y quiere volver.

Atravesamos algunos campos y algunas zonas de casitas algo más humildes, hasta llegar al Paso de Magome. Este es el punto más elevado de la ruta, a 790 m de altitud. En el paso hay una pequeña cafetería donde se puede tomar un te o algún refresco. A partir de aquí, será casi todo bajada.

Molino de agua cerca del Paso de Magome
Molino de agua cerca del Paso de Magome

Después del Paso de Magome, el paisaje cambia completamente. Iremos gran parte del trayecto por un bosque de cedros siguiendo el curso de un arroyo.

A partir de aquí también empezaremos a ver campanas por el camino, a cada momento. La razón de estas campanas es que las tenemos que tocar para ahuyentar a posibles osos que pueda haber por la zona, ya que últimamente se ha registrado un aumento de ataques de estos animales en los bosques del país. Igualmente, es una parte del camino muy transitada, así que dudamos que se presente algún oso.

El primer punto que nos encontramos de bajada es Ichikokutochi Tatebachaya, una reconstrucción de una antigua casa de descanso que daba servicio a los viajeros de la ruta. Actualmente, se sirve te de manera gratuita, aunque nos van a pedir que rellenemos una encuesta explicando de dónde venimos y qué hemos venido a ver a Japón. También nos pedirán que escribamos en tiza el lugar del que venimos. No hay mucha gente hoy, así que somos de los primeros en apuntarlo.

Ichikokutochi Tatebachaya
Ichikokutochi Tatebachaya

El camino está siendo muy relajante y fácil de llevar.

Un poco más adelante encontramos las cascadas Odaki y Medaki (cascadas macho y hembra), que son dos saltos de agua pequeños que representan el equilibrio entre las energías masculina y femenina. Antiguamente eran consideradas lugares sagrados vinculados a la naturaleza.

Campana para ahuyentar osos
Campana para ahuyentar osos
Bosque de bambú
Bosque de bambú
Cascada Odaki
Cascada Odaki

Después de 7 km aproximadamente recorriendo campos y bosques, llegamos a Otsumago, un pequeño barrio de casitas a los afueras de Tsumago.

Sólo quedan 800m
Sólo quedan 800m

Y después de caminar unos últimos metros por estas calles, finalmente llegamos a Tsumago, una parada imprescindible para los viajeros que se dirigían a Edo. Hoy, al igual que Magome, conserva su aspecto gracias a un proyecto de preservación. En él predominan las casitas de madera, por sus calles libres de tendido eléctrico visible ni carteles modernos. Aquí encontramos varios restaurantes y tiendas de artesanía.

Aún así, nos tenemos que dar un poco de prisa en comer, que ya mismo se está pasando la hora, y tampoco hay muchísimas opciones.

Comida: Yamagiri Shokudo

En la mayoría de restaurantes de la zona predominan los noodles o los platos con curry. Nostros elegimos este que es el que mejor pinta nos hace (y elegimos apresuradamente porque ya están cerrando todo).

El restaurante parece ser familiar y tiene una mesa alargada en el centro. Es de los que se pide en una maquina de tickets y entregas los tickets en la barra.

Nos pedimos unos udon al curry y unos udon con ñame. Ambos platos muy ricos, y entran muy bien después de hacer la ruta.

Precio: 2.100 ¥ (12 € aprox)

Udon al curry
Udon al curry

Ryokan en Nakatsugawa

Ya hemos terminado la ruta y nuestro alojamiento se encuentra en Nakatsugawa. Vemos que el autobús sale en 5 minutos, así que vamos un poco deprisa a la estación. Para volver hay que coger el bus <S> en dirección a Nakatsugawa. Este es un poco más largo, ya que da algunas vueltas más por la ciudad, y también es más caro (1.400 ¥ por persona).

Ahora ya hemos aprendido la lección y ya hemos cogido ticket a la entrada. Además da la casualidad de que el conductor es el mismo y no queremos volver a hacerlo enfadar.

Justo ahora empieza a llover. Por suerte hemos podido disfrutar de la ruta.

En la estación de Nakatsugawa recuperamos las mochilas que estaban en el coin locker.

Es una ciudad pequeña y nuestro ryokan está algo apartado, a unos 2 km. Hoy ya hemos caminado suficiente, así que vamos a pedir un taxi, que nos lleve al ryokan Nagataki, la casa donde nos vamos a hospedar. Más tarde descubrimos que podíamos haber pedido un autobús lanzadera gratuito al alojamiento, pero bueno, el taxi tampoco no fue tan caro.

Nagataki es un grupo de 6 antiguas casitas restauradas en forma de ryokan. Se encuentra en uno de los extremos de la ciudad de Nakatsugawa, envuelto de bosques de bambú. Las casitas tienen ventanales con vistas a los bosques y al jardín privado del recinto. Se trata de la típica casa japonesa con suelo de tatami, camas de futón, puertas correderas y muebles japoneses. Además de baño y bañera privados, también hay un onsen público compartido por todos los huéspedes.

A las 18:30 nos sirven la cena. No pilla un poco por sorpresa, pero el menú para cenar es al estilo kaiseki. Es decir, que va a ser una cena con menú degustación, con numerosos platos. Aprovechando que es otoño, muchos de los platos tienen ingredientes de temporada como setas o castañas, aunque también diferentes clases de pescado y carnes.

El personal es súper amable explicándonos todo lo que podemos encontrar en el ryokan, y todo lo que vamos a comer.

Toda la noche va a estar lloviendo. No hay nada más agradable que estar calentito en el futón de un ryokan mientras escuchas y observas llover por los ventanales.

Cena kaiseki en el ryokan Nagataki
Cena kaiseki en el ryokan Nagataki